< Volver

Los Isquiones en el Ciclismo: La Base Invisible de tu Rendimiento

El ciclismo es una actividad que demanda precisión en cada detalle, desde el tamaño de la bicicleta hasta el posicionamiento de los pedales. Sin embargo, existe un elemento fundamental que muchos ciclistas pasan por alto: los isquiones. Estos pequeños pero cruciales huesos son literalmente la base sobre la que descansa todo nuestro peso cuando pedalemos, y entender su importancia puede marcar la diferencia entre disfrutar de largas jornadas en bicicleta o sufrir molestias que nos obliguen a acortar nuestras salidas.

¿Qué son los isquiones?

Los isquiones (también denominados tuberosidades isquiáticas) son dos huesos prominentes que forman parte de la estructura pélvica, específicamente del hueso coxal . Se ubican en la parte inferior y posterior de la pelvis, directamente bajo los glúteos, y son las estructuras óseas que sienten como dos pequeños bultos cuando te tocas la zona de las nalgas. Junto con el ilion y el pubis, los isquiones conforman el hueso coxal, la estructura ósea fundamental de la pelvis que soporta gran parte del peso corporal en todas nuestras actividades cotidianas.

Lo que hace especialmente interesante a los isquiones desde la perspectiva ciclista es que no todos los isquiones tienen el mismo tamaño o distancia entre sí. La anatomía pélvica varía significativamente de una persona a otra, y estas diferencias dependen de factores como la estructura ósea individual, el género biológico y la constitución física. En general, las mujeres presentan huesos pélvicos más anchos y con mayor separación entre los isquiones, mientras que los hombres típicamente tienen isquiones más cercanos entre sí, aunque estas son solo tendencias generales y existen numerosas excepciones individuales.

La Importancia de los Isquiones en el Ciclismo

El Apoyo que Sostiene tu Rendimiento

Cuando nos sentamos en el sillín de una bicicleta, aproximadamente el 80% del peso corporal descansa sobre los isquiones. Este dato es crucial para entender por qué estos pequeños huesos merecen tanta atención. A diferencia de cuando estamos sentados en una silla común, donde nuestra pelvis descansa de manera más horizontal, en la bicicleta nuestra postura cambia significativamente según el tipo de bicicleta y nuestro estilo de ciclismo, lo que afecta exactamente cómo se distribuye ese peso sobre la estructura ósea.

Los isquiones proporcionan la base sólida sobre la que se construye toda la biomecánica del pedaleo. Cuando los isquiones están correctamente apoyados en el sillín, la fuerza se transmite de manera más eficiente a los pedales. Esto significa que cada movimiento que realiza tu cuerpo para generar potencia tiene una base estable desde la cual actuar. Sin este apoyo correcto, tu cuerpo tiende a compensar moviendo otras partes, lo que resulta en una pedalada menos eficiente y mayor gasto energético.

Conexión con la Postura y el Rendimiento General

La alineación correcta de los isquiones también tiene implicaciones más amplias para tu postura sobre la bicicleta . Cuando los isquiones están correctamente posicionados sobre el sillín, tu pelvis adopta una posición más neutra y estable. Esta estabilidad se propaga hacia arriba, mejorando la alineación de tu columna vertebral, caderas y hombros. El resultado es una posición más ergonómica que permite que todos tus músculos trabajen en coordinación óptima.

Además, el correcto apoyo de los isquiones facilita la transmisión de potencia desde los músculos más grandes del tren inferior —especialmente los glúteos y cuádriceps— hacia el movimiento de los pedales . Los glúteos, siendo los músculos más potentes de nuestro cuerpo, generan la fuerza necesaria para un pedaleo efectivo, pero esta fuerza solo puede expresarse completamente cuando existe una base sólida y estable desde la que actuar.

Influencia en la Comodidad y Durabilidad

La comodidad no es un lujo en el ciclismo; es una necesidad práctica. Un apoyo correcto de los isquiones permite que disfrutes de largas salidas sin molestias . Esto no es un detalle menor: cuando te sientes cómodo, puedes concentrarte completamente en la pedalada, disfrutar del entorno y completar tus objetivos de entrenamiento. La incomodidad, por el contrario, es una distracción que puede arruinar la experiencia y limitar tu capacidad para montar con regularidad.

Las Consecuencias de No Prestar Atención a los Isquiones

La negligencia respecto a los isquiones y la selección adecuada del sillín puede traer consecuencias que van desde la incomodidad temporal hasta problemas de salud más serios que pueden persistir mucho tiempo después de haber abandonado la bicicleta.

Dolor Agudo y Molestias Inmediatas

El primer indicio de problemas con los isquiones generalmente es el dolor. Muchos ciclistas describen una sensación profunda y como de moretón bajo las nalgas después de montar, especialmente en paseos largos o cuando se incrementa el volumen de entrenamiento . Este tipo de dolor proviene directamente de la presión excesiva sobre los huesos isquiones, lo que indica que el sillín no está distribuyendo el peso de manera óptima.

Si no se aborda este problema, el dolor puede volverse tan intenso que hace imposible mantener salidas consistentes. Muchos ciclistas experimentan un círculo vicioso: el dolor limita sus entrenamientos, lo que reduce su exposición a la bicicleta y, paradójicamente, hace que sean más sensibles al dolor cuando intentan volver a montar regularmente.

Problemas Perineales y Neurológicos

Más allá del dolor simple, la presión excesiva sobre los isquiones puede causar serios problemas neurológicos. El nervio pudendo, que pasa cerca de los isquiones, puede ser comprimido o atrapado por la presión continua del sillín inadecuado, un problema conocido como síndrome de atrapamiento del nervio pudendo. Los síntomas incluyen ardor, picazón, hormigueo y sensaciones de descargas eléctricas en la zona perineal, síntomas que pueden persistir incluso después de dejar de montar en bicicleta.

Este tipo de problemas neurológicos puede resultar en adormecimiento de la zona genital, una molestia que aunque parezca pasajera, es en realidad un indicador de que los nervios están siendo comprimidos. Con la exposición continuada, esto puede derivar en disfunción eréctil, reducción de sensibilidad y otros problemas de salud sexual.

Problemas Urinarios e Inflamaciones

La presión prolongada sobre los isquiones también puede causar inflamaciones del aparato urinario. Las pequeñas ramificaciones del nervio pudendo que inervan esta zona pueden inflamarse, resultando en problemas urinarios agudos como infecciones recurrentes o dificultades para la micción normal.

Problemas Dermatológicos

No todos los problemas son neurológicos. La presión y fricción excesiva pueden causar rozaduras, erupciones cutáneas, irritación severa, e incluso la formación de nódulos fibrosos subcutáneos. En climas cálidos o durante paseos largos, estos problemas pueden ser especialmente pronunciados. Las rozaduras pueden inflamarse y convertirse en foliculitis o forúnculos, infecciones que requieren atención médica y que pueden mantener al ciclista fuera de la bicicleta durante semanas.

Problemas Estructurales Derivados

Los problemas derivados de un mal apoyo de los isquiones no se limitan a la zona de contacto con el sillín. La mala posición puede causar dolor lumbar, molestias en el coxis, y contribuir a dolores de rodilla. Cuando tu pelvis no está correctamente alineada debido a un apoyo inadecuado de los isquiones, todo tu cuerpo compensa de manera anómala, creando cadenas de problemas que pueden manifestarse en lugares inesperados.

Los isquiotibiales, los músculos en la parte posterior del muslo, pueden sufrir especialmente. Cuando los isquiones están mal posicionados, estos músculos trabajan en posiciones subóptimas, lo que puede llevar a tendinopatía isquiotibial, una inflamación crónica que causa dolor en la parte inferior del glúteo y puede limitar tu capacidad de entrenar durante meses.

Cómo Medir tus Isquiones en Casa

La buena noticia es que medir la distancia entre tus isquiones no requiere herramientas sofisticadas ni visitas a tiendas especializadas. Con materiales simples que probablemente ya tengas en casa, puedes obtener una medición bastante precisa que te permitirá seleccionar el sillín correcto.

Método 1: Cartón Corrugado (El Más Confiable)

Este es el método más recomendado por expertos en todo el mundo ciclista y ofrece excelente precisión.

Materiales necesarios:

  • Un pedazo de cartón corrugado (puedes obtenerlo de cualquier caja de envío)
  • Una superficie firme (no blanda, como una mesa o escalón)
  • Una regla o cinta métrica metálica
  • Tiza o lápiz

Pasos detallados:

Primero, coloca el cartón corrugado sobre una superficie plana y dura, dejando el lado corrugado hacia arriba. Es importante que la superficie sea firme porque una base blanda distorsionará los resultados. Luego, siéntate sobre el cartón en una posición que reproduzca cómo te sientas normalmente en la bicicleta: espalda relativamente recta pero ligeramente inclinada hacia adelante, como si estuvieras en tu posición de pedaleo. Algunos ciclistas prefieren una posición más erguida (como la de una bicicleta urbana), mientras que otros adoptan una posición más agresiva (como la de una bicicleta de carretera). Es importante reproducir tu postura típica de conducción .

Una vez sentado, coloca los pies en puntillas —esta es una parte crucial— y arquea ligeramente tu espalda hacia atrás. Esta acción hace que los isquiones destaquen más claramente. Presiona suavemente durante 5-10 segundos para crear marcas nítidas en el cartón. Luego levántate cuidadosamente y examina las dos marcas dejadas por tus isquiones. Deberían verse como dos hendiduras o presiones claras en el cartón.

Marca un punto en el centro de cada huella con tiza o lápiz, luego mide la distancia entre estos dos puntos usando tu regla o cinta métrica. Esta medida en milímetros es tu distancia entre isquiones.

Método 2: Papel de Aluminio (Alternativa Práctica)

Si no tienes cartón disponible, el papel de aluminio ofrece una alternativa efectiva.

Materiales necesarios:

  • Papel de aluminio (2-3 capas)
  • Una almohada o toalla suave
  • Regla

Pasos:

Coloca 2-3 capas de papel de aluminio sobre una almohada o una toalla doblada. La razón de usar capas múltiples es que proporciona más estructura y durabilidad a la medición. Siéntate sobre el papel con la misma posición de conducción que usarías en tu bicicleta. El papel de aluminio se deformará bajo el peso de tus isquiones, creando hendiduras claras. Levántate y mide la distancia entre el punto más profundo de cada hendidura .

Método 3: Papel sobre Toalla

Una opción aún más simple utiliza materiales que seguramente tienes en casa.

Materiales necesarios:

  • Papel (periódico, papel kraft o incluso papel de copias)
  • Toalla o almohada
  • Regla

Pasos:

Coloca el papel sobre una toalla suave. Siéntate en posición vertical con la espalda recta y flexiona las rodillas en un ángulo aproximado de 90 grados, como si estuvieras sentado en una silla normal. Permanece así durante unos segundos y luego levántate. Marca los puntos donde se hayan dejado impresiones claras y mide la distancia entre ellos .

Del Resultado a la Selección del Sillín

Una vez que tengas tu medida en milímetros, el siguiente paso es determinar qué ancho de sillín necesitas. La regla general es sumar entre 20 y 40 milímetros a tu medida de distancia entre isquiones . La mayoría de expertos recomiendan comenzar sumando 20 milímetros como mínimo.

Por ejemplo, si tu medida es 110 milímetros, buscarías un sillín de entre 130 y 150 milímetros de ancho . Esta suma adicional es importante porque no todos tus isquiones pueden estar exactamente en los puntos más salientes; hay una zona de apoyo más amplia que necesita estar cubierta.

Tabla de referencia general:

Distancia entre IsquionesAncho de Sillín RecomendadoCategoría
70 – 100 mm130 mmPequeño (S)
100 – 130 mm143 mmMediano (M)
130 – 160 mm150-155 mmGrande (L)
160+ mm168-180 mmExtra Grande (XL)

Diferentes fabricantes pueden tener ligeras variaciones en sus rangos y nomenclatura, pero estos valores sirven como excelente guía de partida .

Métodos Profesionales: Para Máxima Precisión

Si prefieres una medición aún más precisa, existen opciones profesionales disponibles en tiendas especializadas de bicicletas.

El Asómetro (Base de Gel): Marcas como Specialized utilizan una herramienta llamada asómetro, que consiste en una base de gel deformable que se hunde bajo la presión de tus isquiones cuando te sientas . Esta base mantiene la forma después de que te levantes, permitiendo una medición exacta. Este método proporciona la máxima precisión pero requiere acceso a una tienda o evento especializado.

Herramientas Digitales: Existen dispositivos como el Ergon TS1 o el Specialized Retül Digital Sitbone Device que capturan digitalmente la distancia entre tus isquiones con precisión digital. Estos dispositivos eliminan la necesidad de interpretación manual y proporcionan lecturas numéricas exactas .

Consideraciones Adicionales para Seleccionar tu Sillín

Aunque la medida de tus isquiones es fundamental, es importante entender que la selección del sillín perfecto implica otros factores también.

Influencia de tu Posición de Pedaleo

La posición en la que pedalas afecta directamente cómo se relacionan tus isquiones con el sillín. En posiciones más erguidas, como las de una bicicleta urbana o de paseo, tu pelvis descansa de manera más perpendicular al sillín, permitiendo que tus isquiones soporten más peso, lo que requiere sillines más anchos . Por el contrario, en posiciones más deportivas y estiradas, típicas del ciclismo de carretera, tu pelvis se inclina hacia adelante y el punto de contacto principal se desplaza, lo que permite sillines más estrechos.

Otros Factores del Sillín Importante

Más allá del ancho, otros aspectos del sillín influyen en tu comodidad:

Forma y geometría: Los sillines pueden ser planos, ligeramente cóncavos, o incluso convexos. Los sillines cóncavos con una elevación posterior moderada liberan presión de la zona perineal y favorecen el apoyo de los isquiones. Los sillines planos ofrecen mayor libertad de movimientos .

Canal central: Muchos sillines modernos incluyen un canal o ranura central que reduce significativamente la presión en la zona perineal y en los tejidos sensibles, distribuye mejor el peso sobre los isquiones .

Acolchado: El nivel y tipo de acolchado debe estar exactamente donde lo necesitas. Mientras que muchos ciclistas primerizos asumen que más acolchado es mejor, la realidad es que un acolchado estratégicamente colocado es superior a un acolchado excesivo .

Inclinación: La inclinación correcta del sillín es importante. En general, se recomienda una leve inclinación hacia abajo de 1-2 grados para optimizar el apoyo de los isquiones sin causar presión excesiva anterior .

Conclusión

Los isquiones no son simplemente huesos pasivos en tu anatomía; son los pilares que sustentan tu experiencia como ciclista. Desde el rendimiento puro —la eficiencia del pedaleo y la transmisión de potencia— hasta la salud a largo plazo y la prevención de lesiones, los isquiones merecen la atención cuidadosa que raramente reciben.

Tomar el tiempo para medir tus isquiones y seleccionar un sillín que respete tu anatomía individual es una de las inversiones más sabias que puedes hacer como ciclista. No es un lujo reservado para profesionales; es una necesidad práctica que permite que cualquier persona, desde el ciclista urbano ocasional hasta el competidor serio, disfrute de sus salidas cómodas, eficientes y sin los problemas de salud que resultan de la negligencia.

Así que la próxima vez que sientas incomodidad en el trasero, antes de asumir que la bicicleta simplemente no es para ti, recuerda que el culpable podría estar tan simple como no haber considerado adecuadamente los isquiones. Mide, elige sabiamente, y descubre cómo una selección correcta del sillín puede transformar completamente tu experiencia ciclista.

Deja el primer comentario

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.