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e-Bike no EPAC te puede salir carísimo

Las bicicletas eléctricas se han normalizado: te ayudan a llegar más lejos, a gestionar mejor el esfuerzo y a disfrutar más. El problema es que, junto con las e‑bikes legales, hay una oferta enorme de “e‑bikes” que no lo son, especialmente en marketplaces y webs asiáticas.

Y aquí está el matiz importante: no hablo tanto de “trucar” una e‑bike legal, sino del riesgo (mucho más frecuente de lo que parece) de comprar una bici que ya viene “ilegal” de fábrica: con pulsador/acelerador y/o con potencia superior a la permitida en Europa. Muchas se anuncian como “bicicleta eléctrica”, pero legalmente encajan en otra categoría: vehículo a motor.

El resultado: puedes estar comprando sin saberlo un vehículo que no puedes usar legalmente como una bicicleta. Y las consecuencias pueden ser serias.


1) Advertencia clave: “Si tiene pulsador y corre sola, probablemente NO es una e‑bike legal”

En Europa, una e‑bike legal (la típica pedelec/EPAC) cumple, en resumen, esto:

  • Asistencia solo si pedaleas (no “se mueve sola”).
  • Potencia nominal continua máxima: 250 W.
  • Corte de asistencia a 25 km/h.

Un punto que confunde muchísimo: muchas “ofertas” anuncian 500 W, 750 W o 1000 W y además incorporan gatillo/pulsador para avanzar sin pedalear. Eso, por norma general, deja de ser una bicicleta de pedaleo asistido. Podrá ser divertida, sí, pero no es una e‑bike legal para circular como bici.


2) El problema que ya está pasando: “la compré para mi hijo” (y has puesto un vehículo a motor en manos de un niño)

Este es el detalle más inquietante: muchas de estas supuestas “e‑bikes infantiles” o “mini e‑bikes” se compran con buena fe, pensando en:

  • “Es como una bici, pero con ayuda”.
  • “Así no se cansa y sale conmigo”.
  • “Es para ir por el barrio / al parque”.

Pero si lleva acelerador y/o excede lo permitido, no es una bici: es un vehículo a motor “disfrazado” de bicicleta, y en manos de un menor el riesgo se multiplica:

  • Control y reacción: un acelerador entrega potencia “a demanda”; un niño puede abrir gas sin entender lo que implica en distancia de frenado o estabilidad.
  • Entorno equivocado: se usa como si fuera una bici (carril bici, paseo, acera, parque), pero su comportamiento y velocidad se parecen más a un ciclomotor.
  • Responsabilidad de los adultos: si hay un atropello o una caída con lesiones, no es “una travesura”: es un incidente con un vehículo motorizado sin la cobertura/condiciones que tocarían.

Dicho claro: el “chollo” puede convertirse en un problema legal y económico enorme para la familia, además del riesgo físico.


3) La consecuencia más grave: accidente con lesiones y SIN cobertura de responsabilidad civil

Este es el escenario que de verdad importa.

Si atropellas a un peatón, impactas con otro ciclista o causas una caída con lesiones, la pregunta clave es: ¿qué vehículo era realmente?

Si tu “e‑bike” no cumple las condiciones para ser considerada bicicleta de pedaleo asistido, a efectos prácticos estás circulando con un vehículo a motor que:

  • no está matriculado,
  • no tiene seguro obligatorio,
  • no tiene permiso/certificación para circular como corresponde.

Conclusión directa: en caso de accidente con daños a terceros, puedes encontrarte con que no exista ningún seguro que cubra la responsabilidad civil necesaria para indemnizar a la persona perjudicada.

Y aquí viene lo duro: las indemnizaciones por lesiones (bajas, secuelas, rehabilitación, incapacidad, etc.) pueden ser muy elevadas. Si no hay cobertura, el riesgo es que tengas que responder con tu patrimonio presente y futuro.


4) Multas, inmovilización y problemas “de tráfico” (porque ya no eres una bici)

Si el vehículo es considerado de motor, te expones a consecuencias típicas de circular con un ciclomotor/moto sin cumplir requisitos:

  • Sanciones económicas.
  • Inmovilización/retirada del vehículo.
  • Problemas añadidos si circulas por lugares donde un vehículo a motor no puede (carriles bici, sendas, zonas peatonales, etc.).

No es solo “me han pillado con más potencia”: es que la categoría legal cambia.


5) Lo que debería tener ese vehículo si no es e‑bike (y normalmente no tiene)

Si por sus características no es una EPAC/pedelec, entonces puede requerir, según el caso y homologación:

  • matrícula,
  • permiso de circulación,
  • pago de impuestos/tasas que correspondan,
  • seguro obligatorio (responsabilidad civil),
  • y eventualmente otros requisitos administrativos/técnicos.

El problema práctico: muchas de estas “bicis” importadas no están preparadas para encajar en un proceso normal de legalización. Y tú te quedas con un vehículo que:

  • te han vendido como bicicleta,
  • pero que no puedes usar como bicicleta,
  • y que no puedes asegurar/matricular fácilmente (o a un coste razonable).

6) Riesgos técnicos y de seguridad (más allá de lo legal)

Además del lío legal, hay un punto de seguridad muy real: cuando la bici viene “pasada” de potencia o velocidad:

  • Frenos: pueden no estar dimensionados para el peso/velocidad reales.
  • Cuadro, horquilla y ruedas: sufren más torsión e impactos.
  • Batería/controlador: mayor estrés, sobrecalentamientos, degradación acelerada (y en el peor caso, incidentes térmicos).
  • Neumáticos y componentes: desgaste anormal y fallos por uso fuera de especificación.

En resumen: el vehículo puede correr más… pero no necesariamente parar o aguantar mejor.


7) Señales rápidas de alarma antes de comprar (especialmente online)

Si estás mirando “chollos” en webs asiáticas o marketplaces, ojo con estas señales:

  • Anuncia 500 W / 750 W / 1000 W como si fuera normal para “e‑bike”.
  • Incluye pulsador/gatillo/acelerador para moverse sin pedalear.
  • Promete 40–60 km/h “sin esfuerzo”.
  • No explica claramente certificaciones, categoría legal o limitación a 25 km/h.
  • Precio muy bajo para el “nivel” de componentes prometido.
  • Manual/ficha técnica confusa o contradictoria (o directamente inexistente).
  • Se vende como “para niños” o “infantil” sin una explicación clara de qué es legalmente y dónde se puede usar.

Conclusión: el gran riesgo no es “trucar”, es comprar sin saber que ya es ilegal

Modificar una e‑bike legal es una decisión (mala idea, en general). Pero el problema que más se está extendiendo es otro: comprar una supuesta e‑bike que nunca fue una e‑bike según la normativa europea.

Y ahí el riesgo es enorme porque llega sin avisar:

  • crees que vas en bici,
  • circulas como bici,
  • pero en un control o en un accidente te tratan como si fueras en un vehículo a motor sin papeles y sin seguro.

Y si además esa compra ha sido “para el niño”, el error se vuelve doble: por el peligro real y por lo que puede implicar para la responsabilidad del adulto.

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